Cómo opinar sin que las ideas seas desestimadas
Hace unos días, ante la avalancha continua de noticias en diversos medios de comunicación sobre los insultos proferidos contra un miembro de la corporación local toda la problación de Puertollano nos vimos inmersos en un debate en el que no teníamos nada que ver.
He estado muchísimas veces en el Ayuntamiento de mi ciudad y creo que podíamos presumir de que aparte de los comentarios propios que se deben hacer unos partidos a otros, existía un respeto en el Ayuntamiento de Puertollano entre todos los miembros que lo conforman. Y me baso para decirlo en que yo he pasado por delante de miembros de la corporación que, aún perteniendo a partidos políticos distintos han tomado copas juntos, reído, contado chistes y hasta cachondeándose unos de otros sin que nunca haya saltado la liebre.Y que conste que las bromas las he visto por los dos lados.
Como ciudadana he de decir que me he sentido absolutamente utilizada por el Partido Popular en este caso. Ningún partido tiene derecho a decir que habla en nombre de todas las mujeres, que deberíamos sentirnos ultrajadas por comentarios como ese, porque bastante tenemos cada una de nosotras con aguantar los comentarios que individualmente nos hacen en la vida contidiana. Y que yo sepa todos somos mayorcitos para defendernos de los mismos sin tener que hacer de cada insulto un debate nacional.
Y lo que me resulta completamente fuera de lugar es que se compare un insulto que parece ser que se hizo en un ambiente distendido con la violencia que sufren día tras día miles de mujeres en este país. Lo primero que tiene que quedar clara es una cosa en el caso que nos ocupa la persona en cuestión estaba arropada por miembros de su partido que podrían haber dado la cara por ella en ese mismo momento, mientras que en la violencia doméstica impera la más completa soledad por parte de la agredida. Que no se olvide.